La carencia es el período de un préstamo, pactado con la entidad, durante el cual no pagas la cuota completa: en la carencia total no pagas nada y en la carencia parcial pagas solo los intereses, sin devolver capital. Es un respiro temporal, no un regalo: la deuda sigue ahí y el préstamo acaba costando más.
Lo esencial en 20 segundos
- Carencia total: no pagas nada. Parcial: pagas solo intereses.
- El capital pendiente no baja, así que pagas más intereses al final.
- Se usa en hipotecas y en préstamos con dificultades de pago.
- En minicréditos su "prima hermana" es la prórroga, y suele ser cara.
Carencia total vs carencia parcial
Hay dos modalidades:
- Carencia parcial (o de capital): la más habitual. Pagas solo los intereses de cada mes, sin amortizar: la cuota baja mucho, pero el capital pendiente queda congelado.
- Carencia total: no pagas nada durante el período pactado. Los intereses se siguen generando y se acumulan a la deuda, así que al terminar debes más que al empezar.
En ambos casos, como no reduces deuda, la amortización se concentra en menos meses y los intereses se calculan sobre el capital completo durante más tiempo.
¿Cuándo se usa la carencia?
Puede pactarse al firmar el contrato o negociarse después. Casos típicos:
- Hipotecas: algunos bancos la ofrecen en los primeros meses o años, por ejemplo al comprar sobre plano.
- Dificultades de pago: si pierdes ingresos, puedes negociar una carencia temporal para no entrar en impago.
- Reestructuraciones: suele combinarse con una refinanciación, alargando plazo y aplazando capital.
La carencia siempre se pacta antes: dejar de pagar por tu cuenta no es una carencia, es un impago, con intereses de demora y posible registro en ficheros de morosos.
El coste oculto: pagas más al final
Los intereses siguen corriendo sobre toda la deuda. Compara un préstamo de 10.000 € al 7 % TIN a 5 años (cuota ≈ 198 €/mes) con el mismo préstamo con 12 meses de carencia parcial y 48 de amortización:
| Concepto | Sin carencia | Con 12 meses de carencia parcial |
|---|---|---|
| Cuota durante la carencia | — | ≈ 58 € (solo intereses) |
| Cuota después | ≈ 198 € × 60 meses | ≈ 239 € × 48 meses |
| Intereses totales | ≈ 1.881 € | ≈ 2.194 € |
Resultado: la carencia te ahorra unos 140 € al mes durante un año, pero el préstamo acaba costando unos 313 € más en intereses y la cuota mensual posterior sube. Si en vez de subir la cuota se alarga el plazo, el sobrecoste es aún mayor. (Cifras redondeadas.)
La carencia es una herramienta de liquidez, no de ahorro: compensa cuando el apuro es temporal y la alternativa es el impago.
¿Existe la carencia en el crédito rápido?
En los préstamos rápidos y minicréditos la carencia clásica casi no existe: los plazos son tan cortos que no tiene sentido. La figura parecida es la prórroga o extensión: pagas una comisión o los intereses generados y la entidad aplaza el vencimiento, normalmente entre 7 y 30 días.
Su coste relativo es alto: prorrogar un minicrédito de 200 € puede costar 25-50 € por pocas semanas, y encadenar prórrogas multiplica el coste sin reducir deuda. Si no llegas al vencimiento, contacta con la entidad cuanto antes: te lo contamos en qué pasa si no pagas un préstamo rápido.
Pedir prestado dinero cuesta dinero, y aplazar la devolución cuesta todavía más. Solicita solo lo que puedas devolver en el plazo pactado.
Errores y mitos comunes
- "La carencia es gratis". Falso: los intereses siguen corriendo y el coste total sube siempre.
- "Puedo dejar de pagar y luego pedir carencia". No: se negocia antes. El impago genera demora y puede llevarte a ficheros como ASNEF.
- "En carencia total no debo nada". Debes más: los intereses no pagados suelen sumarse al capital.
- "La prórroga de un minicrédito es una carencia normal". Se le parece, pero proporcionalmente es mucho más cara; úsala solo de forma puntual.
Calcula tu cuota antes de firmar
Ve la cuota y los intereses totales de tu préstamo en segundos y comprueba si de verdad necesitas una carencia.
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¿Qué diferencia hay entre carencia total y carencia parcial? +
En la carencia total no pagas nada durante el período acordado: ni capital ni intereses, aunque los intereses se siguen generando y se suman al final. En la carencia parcial pagas solo los intereses de cada mes, sin devolver capital. La parcial es la más habitual y la menos cara de las dos.
¿La carencia hace más caro el préstamo? +
Sí. Durante la carencia el capital pendiente no baja, así que los intereses se calculan sobre la deuda completa durante más tiempo. Al final pagas más intereses totales que si hubieras amortizado desde el primer mes. La carencia alivia la cuota a corto plazo a cambio de un coste total mayor.
¿Existe la carencia en los préstamos rápidos y minicréditos? +
Como tal, casi nunca. La figura parecida en los minicréditos es la prórroga o extensión: pagas una comisión o los intereses generados y la fecha de devolución se aplaza unos días o semanas. Suele ser cara en proporción al importe, por lo que conviene usarla solo de forma puntual y leer bien su coste antes de aceptarla.
¿Cómo se pide una carencia? +
Hay que solicitarla a la entidad antes de dejar de pagar: puede estar prevista en el contrato desde el inicio o pactarse después como novación si atraviesas dificultades. La entidad no está obligada a concederla y puede cobrar comisiones o ajustar condiciones. Nunca dejes de pagar por tu cuenta esperando que te la den.